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jueves, 23 de octubre de 2008

Fuimos, somos y seremos

Radioteatro de ídolos de River

Walter “Cucurucho” Silvani y Leonel “Pipa” Gancedo, entre otros, se dieron cita el día de ayer, en la redacción de The Imagini’s Herald, para opinar sobre el mal momento de River Plate. De este modo, nació "Fuimos, somos y seremos", una pequeña obra de Radioteatro en que dos de los últimos ídolos millonarios se despachan contra el club de sus amores.

Acto uno: Fuimos


El telón se abre y nos encontramos en pleno centro de Buenos Aires. Silvani habla con Gancedo frente al puesto de Praliné:

Cucurucho.- Es simple, hoy en el Monumental jugás con uno o dos menos y River se achica, la presión de estar obligado a ganar lo tira para atrás. Pasó con San Lorenzo, pasó con Boca… No hay caso, si lees los comentarios en las notas que el pelotudo de Farinella sube a Olé, te vas a dar cuenta que hasta los hinchas ya saben que River hizo gala de su mote de “Gallinas” (imita a una de estas aves).

Pipa.- No coincido tanto con vos, Cuqui, me parece que se puede salir, pero faltan ídolos, caudillos. Si vos te fijás en el resto de los equipos: el “Bichi” Fuertes, “Pepe” Sand… son todos jugadores que dejamos ir para que la descosan en otros clubes. Aguilar es más ingenuo comprando que purrete en Wall Street. Le venden, no gato por liebre, mojarrita por surubí. En fin, es un salame ese Don Papada (se estira exageradamente la piel del cuello).

Cucurucho.- Pero es así, la estrategia ya es Vox Populi hasta en Mandiyú, como se refirió el Cholo a Gimnasia de Jujuy, todos saben que hay q hacerse echar a uno o dos. Pero estoy de acuerdo con lo de las compras: D’alessandro fue a San Lorenzo, no importa, tenemos a Abelairas. Solari es suplente en San Lorenzo, no importa, tenemos a Ríos… dejémonos de joder.

Pipa.- Tampoco es cuestión de reclamar por Ortega, no exageremos. Pero hasta un Gallardo, pecho frío y maricón como pocos, hoy en River pondría más huevos (los actores se retiran mientras cae el telón).

Acto dos: Somos


Silvani habla ahora con Gancedo en un recital de Ignacio Copani:

Copani.- (Canta desde el escenario) “El más grande sigue siendo River Plate…”

Cucurucho.- Mirá lo que canta este pelotudo, (sumamente enojado) que se dedique a cantar canciones políticas ahora nomás el infeliz, nos hace pasar vergüenza, si encima de ser horrible la canción ya suena a gastada. Y después nos reímos de los españoles cantando “A por ellos”. Te digo, somos pechos fríos. Ahumada que se hacía el duro… por favor. Estaba más pálido contra Boca que el día que se echó un pato en un partido.

Pipa.- Berti, Gamboa, Toresani, Celso Ayala… (se lamenta), una generación dorada que nunca se volvió a repetir.

Cucurucho.- Ni Mascherano, Lucho González, Cavenaghi, Costanzo juntos pudieron sacar al equipo al frente. Se ganan esos títulos desabridos tras hacer papelones como el de San Lorenzo, el de la Libertadores con Boca en 2004… (los actores se abrazan llorando mientras baja el telón).

Acto final: Seremos


Silvani y Gancedo siguen discutiendo en el recital mientras se suman otros ídolos de River a la escena:

Pipa.- Me parece que vamos a tener que contratar nomás al hijo de Maradona.

Cucurucho.- Pero te digo, es la camiseta: seguro que Augusto Fernández cuando deje River la empieza a romper en el club a que vaya. Acordate de la Gata Fernández, parece que los de San Lorenzo se avivaron que en Nuñez venden a los buenos para quedarse con los perros. Si para mí que Don Papada cree que está jugando al Teg y le tocó “Destruir al ejército pecho frío”.

Cardetti.- (Aparece en escena preocupado) ¿Se habla de River? Hay que empezar a seguir a la CAI, a Excursionistas, no sé, a Deportivo Textil Aguja e Hilo, para dejar de amargarnos. Buonanotte va a ser un crack el día que se vaya de acá.

Montserrat.- (Acompañando a Cardetti) Si yo que vestí la del cuervo y la de la banda puedo asegurar que esta última viene con el frío incorporado.

Corti.- (Se une al triste grupo en el coro de lamentos) Hay que decirlo muchachos.

Todos.- Fuimos, somos y seremos pechos fríos (cae el telón mientras las viejas glorias de River arrojan cubitos de hielo al pobre Ignacio Copani, quien logra refugiarse finalmente tras una cacerola de teflón).


FIN

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Proyecto de abandonar el Gallinómetro

Basta de silencios atroces


Sabido es que el público espectador de la selección nacional de fútbol no es el mismo que domingo a domingo acompaña a los equipos a la cancha. En estos últimos casos suele tratarse de hinchadas afianzadas en las gradas, con una mística compuesta por banderas, colores y cantos que las identifica y diferencia del resto. La afición albiceleste, en cambio, estaría compuesta por un público más heterogéneo y espontáneo, que por causa de las esporádicas presentaciones no encuentra manera de afirmarse en el folklore mencionado. En tal caracteres residiría el que a estos hinchas les cueste trascender el mero “Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar…”, pero además, si se toma en cuenta el escenario en que la selección ejerce su localía -el Monumental del club River Plate- y la barra brava que se impone en el mismo -los “Borrachos del Tablón”- la frialdad que se hace palpable en las tribunas es aún más inteligible.

Un estadio que fue acusado, por un propio jugador millonario, de permanecer en “Silencio atroz” (recordar el enfrentamiento contra San Lorenzo por la Copa Libertadores), no encuentra demasiados réditos a la hora de mantenerse como sede del combinado nacional. Que quede claro entonces, River -sus jugadores, su cancha, su público- ha sido y será pecho frío; allí se prefiere el insultar y cruzarse brazos (por tan burro que sea Heinze) antes que apoyar a los futbolistas bajo marcadores desfavorables. Dejémonos de joder entonces que en Islandia hay hoy en día más presión y calor. Escuchar a los fanáticos paraguayos cantar “Somos locales otra vez” por encima de las voces nacionales fue un verdadero agravio al honor y orgullo argentino, semejante a aquel propiciada por el 5 a 0 de Colombia. Es menester por lo tanto el mudar, aunque sea de modo alternado, la localía del equipo de Basile (además que los habitantes del interior merecen contar con mayores oportunidades de acceder a dichos espectáculos, algo que se ejerce en casi todos los países del mundo, pero que es evitado por el Padrino Grondona) y dejar ese páramo helado rojo y blanco para los recitales de Madonna y Tití Fernández.

Los argumentos contrarios son entendibles: en el Monumental se levantó la Copa del Mundo, la selección no contagia, la Bombonera es chica, en Bajo Flores le afanan hasta a Messi, en el Chateau cordobés no se ve un choto, en Rosario -que siempre estuvo cerca- los hinchas de Newell’s se pegan un tiro antes que pisar el Gigante de Arroyito, el norte nunca estuvo cerca (para los jugadores seleccionados), etcétera. Pero no alcanzan a justificar el mantener el Gallinómetro en su privilegiado status de camposanto y bien valdría el ensayar una mudanza.

“Olé es yeta”

En una temática relacionada, el seleccionador local, Alfio Basile (de quien es conocido el fervor supersticioso), se refirió en tales epítetos al diario deportivo de Clarín. La cuestión estaba centrada en las tapas de las ediciones de los días viernes 5 y sábado 6 de septiembre (día que Argentina empató con Paraguay). En la primera se veía a Tévez y Abbondanzieri sobre la impronta de dejar chiquita la pelota; el arquero se fue lesionado y el delantero expulsado (sólo faltaba agregar a Heinze en dicha imagen).

En la segunda se titulaba con un “¡Dame fuego!” una foto en que se observaba a algunos jugadores presentándose en el Monumental; y ya nos hemos explayado sobre la frialdad de ese estadio. Por ello, el “Coco” pidió expresamente prescindir de imágenes semejantes, y Olé cumplió mediante una portada en la que se observa una figura pagana del Perú. Al ser consultado al respecto, el entrenador manifestó: “No comments”, pero es sabido que -de no lograr un triunfo el día de hoy en territorio incaico- más de un muñeco vudú va a sufrir las consecuencias.

viernes, 9 de mayo de 2008

Un ciclón arrasó un ranchito del Gobierno

Los muertos: once burros y un venado

El ciclón de Myanmar parece lejano en esta breve crónica: de lo que aquí se trata es de aquel que sobrevoló el estadio Monumental en la noche de ayer y dejó a su paso 50 mil gargantas mudas, silencio sólo comparable al que quedó tras la recordada definición por penales, con Boca, por la misma Copa Libertadores en 2004. San Lorenzo de Almagro, equipo dirigido por Ramón Díaz (último técnico en sacar campeón a River en el torneo continental), supo empatarle el partido al conjunto de Núñez, gracias a las apariciones de Gonzalo "lavandina" Bergessio, cuando perdía por dos goles y estaba en inferioridad numérica por las expulsiones de Diego Rivero y Jonathan Botinelli. De este modo el club azulgrana avanzó a la siguiente ronda gracias al triunfo cosechado como local en la ida de la serie (2-1) en el estadio del Bajo Flores. Hazaña es una de las primeras palabras con las que se puede definir el resultado del cotejo, hazaña que hace valer aún más aquella conseguida en la primera fase, frente a Real Potosí, cuando el cuervo caía en la altura boliviana también por dos goles y supo revertirlo para ganar por 3 a 2.



¿El trago no pasa? Probá con lavandina...





Los afiches de la afición boquense sintetizan el sentimiento popular

El Chaitén un poroto, las cenizas sobrevuelan Núñez y una imagen usual en los últimos años: no la de las muecas tristes de los hinchas millonarios tras sufrir un nuevo revés, sino la de estos mismos "simpatizantes" causando disturbios