viernes, 9 de mayo de 2008

Un ciclón arrasó un ranchito del Gobierno

Los muertos: once burros y un venado

El ciclón de Myanmar parece lejano en esta breve crónica: de lo que aquí se trata es de aquel que sobrevoló el estadio Monumental en la noche de ayer y dejó a su paso 50 mil gargantas mudas, silencio sólo comparable al que quedó tras la recordada definición por penales, con Boca, por la misma Copa Libertadores en 2004. San Lorenzo de Almagro, equipo dirigido por Ramón Díaz (último técnico en sacar campeón a River en el torneo continental), supo empatarle el partido al conjunto de Núñez, gracias a las apariciones de Gonzalo "lavandina" Bergessio, cuando perdía por dos goles y estaba en inferioridad numérica por las expulsiones de Diego Rivero y Jonathan Botinelli. De este modo el club azulgrana avanzó a la siguiente ronda gracias al triunfo cosechado como local en la ida de la serie (2-1) en el estadio del Bajo Flores. Hazaña es una de las primeras palabras con las que se puede definir el resultado del cotejo, hazaña que hace valer aún más aquella conseguida en la primera fase, frente a Real Potosí, cuando el cuervo caía en la altura boliviana también por dos goles y supo revertirlo para ganar por 3 a 2.



¿El trago no pasa? Probá con lavandina...





Los afiches de la afición boquense sintetizan el sentimiento popular

El Chaitén un poroto, las cenizas sobrevuelan Núñez y una imagen usual en los últimos años: no la de las muecas tristes de los hinchas millonarios tras sufrir un nuevo revés, sino la de estos mismos "simpatizantes" causando disturbios

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