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martes, 19 de agosto de 2008

La sonrisa de Román no es como la de Dinho

Tri-Tri-Tristeza nao tem fin


Y dígalo Capusotto: “Uyy les rompimos el o**o”. Con baile incluido, ese que tanto les gusta a los brasileros, a Argentina sólo le faltaron un par de locos más en las tribunas para copar, un terreno tan alejado a casa, con un “ole, ole” bien de carnaval sudamericano. Así fueron, en la crónica de un periodista nunca tan ajeno a la objetividad, los últimos minutos del partido que Argentina le ganó a Brasil por 3 a 0. De este modo, el equipo dirigido por el “Checho” Batista se dio el lujo de acceder a la lucha por la presea dorada, dejando en el camino al eterno rival, e impidiendo -por otra parte- que el “scratch” añada a su rica historia aquél único título que le ha sido esquivo.

Se puede señalar que, finalmente, se revirtió la tendencia de las últimas competiciones: la selección albiceleste encarando el clásico cotejo con un juego un tanto más deslucido que su rival (que llegaba goleando y con valla invicta), inspirándose de repente ante el reflejo amarillo de la casaca carioca. La suerte también en su totalidad del lado nacional, para convertir y evitar con ayuda de los postes (al mejor estilo Italia ’90) las arremetidas “canarinhas”.

En palabras de sus protagonistas:

Juan Román Riquelme: Bien, feliz, el equipo jugó bien y estamos contentos (segmento editado). ¿Qué decirle a Ronaldinho en ese abrazo final? ¿Suerte? Sí, para la medalla de bronce. ¿Buen partido? Una burla. ¿Seguís siendo el mejor? Yo siempre dije que el número uno era Zidane, y que para ello no necesitaba reírse tanto. ¿Acordate que total me robaste la 10 blaugrana? Ahora hizo lo propio Messi (off the record).

Dunga: Tal sustantivo homónimo con un estribillo en bis, o ecos in delay-feedback retardados en una escala de octavas bajas me aguardan al regreso (dunga-dunga).

Sergio Agüero: Me habían avisado que empezaban los juegos olímpicos, llegué con lo justo, ¿no?

Ronaldinho: Estaba bajando de peso, pero me pasé de rosca: hoy de tan flaco fui una sombra.

Juan Curutchet (ciclista, ganador de una medalla de oro): ¡Siempre dije que prefería las bicicletas argentinas!

Fernando De la Rúa: El país avanza, ¡qué bueno que es dar buenas noticias!

Diego Maradona: Yo siempre estoy, soy -más que como el sol-, como los del café La Morenita.

Roberto Sensini (ex futbolista, ganador de la medalla de plata en Atlanta ’96, luego de perder 3-2 con Nigeria): Muchachos, pase lo que pase, no tiren el off-side en esta final.

¿Así era el pasito?

Repercusiones en diversos diarios del mundo:

“A estos negros hay que matarlos” (O Ario do brasileirao).

“Conquistemos esa republiqueta Argentina de una buena vez” (Tribuna da naciolanizmo brasileiro).

“Somos los mejores, como siempre” (El soberbio argentino).

“El kirchnerismo logra hazaña olímpica” (Página 12).

“Estos chicos desayunan soja Teresito” (El oligarca rural).

“A Brasil lo cogen con una tripleta” (Deportivo español).



Que la imagen sea palabras

Fuente: elaboración de Luis A.C. Ventura sobre el archivo Olé y La Nación

jueves, 7 de agosto de 2008

“Es mentira que malinterpretamos la circuncisión”

El presidente de Costa de Marfil sale al cruce del rumor

El camino hacia la defensa del oro olímpico, por parte de la selección de fútbol argentina, se inició no sin polémicas acerca de ciertas particularidades físicas del los jugadores del equipo rival, Costa de Marfil. Un rumor que se puso en circulación al momento de iniciado el cotejo indicaría una mal interpretación, por parte de los marfileños, sobre el ritual histórico de la circuncisión. Al parecer -según el chisme-, los bebés recibirían la poda sobre su cabeza, pero no aquella en la que usted seguramente está pensando, sino sobre la testa misma, es decir la morra, la azotea, el coco, la calabaza, la cocorota, la crisma, la mollera, el casco, la chola, el caletre, el marote (entre otros sinónimos propuestos por el diccionario de la Real Academia Española y el léxico propio de los sudamericanos).

Esta versión sería obra de aquellos mismos periodistas que se empeñan en trasladar el cuchicheo barato y de cotorras a un ámbito deportivo, como es el balónpie. Por su parte, el presidente de la república africana, Laurent Gbagbo, salió inmediatamente al cruce de este rumor, señalando que es una “putaka tuh madrek” (NdT: aberrante mentira), y explicando que la aparente lisura craneana de los marfileños se debe a condiciones propias de la región geográfica, sin obedecer a malformación o causa evidente. Recordamos que, en este mismo sentido de historias típicas de la programación televisiva de la siesta, estaría aquella que apuntaba a un enfrentamiento o enemistad entre las estrellas argentinas Lionel Messi y Juan Román Riquelme. Sin abundar en mayores detalles, esta dupla fue la principal artífice de la victoria albiceleste, sobre su par marfileño, por dos tantos contra uno (siendo uno de ellos marcado por el propio Messi).

Por lo pronto, no se han identificado las fuentes del rumor, pero un iracundo Gbagbo aseguró que, de localizarse a los mismos, la pena sería una verdadera circuncisión, pero total, para que los capados, eunucos, o castrados aprendieran así a usar la cabeza antes de hablar (se refiere a la recién mencionada testa, morra, etc. y no al -omitiendo los términos más vulgares- pene, pito, falo, verga, payaso, pelado, tronco, bicho, gusano, anaconda o chizito, cucurucho, miembro, amigo, banana, cocodrilo, piringundín, etc.).



Selección mayor de fútbol marfileña: en esta fotografía de archivo se observa la peculiaridad física que dio origen al polémico rumor


Fuente: Luis A. C. Ventura (corresponsal de The Imagini’s Herald en los Juegos Olímpicos).